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Frase terapéutica de Fritz Perls Septiembre 14, 2008

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” yo hago lo mío

tu haces lo tuyo,

yo no estoy en este mundo para satisfacer tus expectativas

ni tu las mías.

Si nos encontramos será bonito,

sino no puede remediarse”

Biosintesis – un enfoque psicocorporal de la persona Junio 13, 2009

Posted by gerardoprovenzano in psicoterapia.
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Ante la pregunta de algunos pacientes sobre qué es la psicoterapia corporal llamada Biosintesis y cómo funciona, siendo consciente de su desconocimiento en España he decidido dar una visión general, aclarando algunos conceptos acerca de esta psicoterapia creada hace más de 30 años.
El creador de esta psicoterapia se llama David Boadella, británico, actualmente reside en Suiza y es uno de los principales expertos en la obra de Wilhelm Reich, gracias al contacto que mantuvo con un discípulo de éste llamado Ola Raknes. La Biosíntesis es una de las más novedosas corrientes de psicoterapia derivadas de métodos reichianos con un abordaje multidimensional del ser humano: su cuerpo, emociones, sexualidad, creencias, deseos, necesidades, sueños, su historia, su familia, relaciones, etc, son re-visitados y considerados como una totalidad o gestalt. Junto al Análisis Bioenergético de Alexander Lowen, a la Corenergética de John Pierrakos, a la Psicología Formativa de Stanley Keleman y la Biodinámica de Gerda Boyesen son la base de todas las psicoterapias corporales.
El término Biosíntesis significa “integración de la vida” y el primero en usarlo fue el inglés Francis Mott, creador de un método de psicología configuracional basado en el estudio de la vida intrauterina. A partir de estos conceptos básicos del desarrollo prenatal, Boadella crea un método de psicología somática, es decir orientada hacia el cuerpo, con aportes científicos de las nuevas investigaciones en neuropsicología de Antonio Damasio o Allan Schore. Y se podría agregar que como el cuerpo y la psiquis son energía, es una psicología energética. Esto se confirma en que tiene como base todos los conceptos básicos estudiados por Lowen en el Análisis Bioenergético, Reich en la Vegetoterapia y Boyesen en la Terapia Biodinámica.
Uno de los pilares centrales y exclusivos de la Biosintesis es la existencia de tres corrientes energéticas que tienen relación con las capas embrionarias celulares: endodermo, mesodermo y ectodermo. Las cuales forman las tres regiones principales del cuerpo: abdomen, columna y cabeza. Estas corrientes de energía se expresan como un flujo de movimiento a través de los músculos, como flujo de percepciones a través del sistema neurosensorial y como una corriente de vida emocional en los órganos profundos alojados en el tronco. La integración o equilibrio entre estas tres corrientes es interrumpida o quebrada en nuestra vida intrauterina o en la temprana infancia donde se estructura el carácter, el cual se va modificando por el resto de nuestra vida.
Estas tres corrientes de vida en que se basa la Biosintesis tienen que ver en primer lugar con el grounding o enraizamiento muy investigado por Lowen en la Bioenergética, y en donde también enfatizan las danzas tribales, las artes marciales y el rolfing. Se relaciona con el Yo, la existencia y la presencia de la que habla la gestalt de Perls al referirse a un Yo sano y que se autosostenga. Es el carácter narcisista saludable de la bioenergética. Es la capacidad de encontrar una postura propia, independiente y en contacto con el mundo. Este grounding tiene que ver con el mesodermo, y está ligado a la acción, al movimiento, al tono muscular y a la sexualidad. En segundo lugar hablamos de centramiento o centring, que está vinculado con las emociones y con el sentir de la persona. Tiene que ver con la respiración, muy usada en todas las psicologías corporales, el yoga o la meditación, y con el reequilibrar las emociones. El ritmo de la respiración de una persona es una excelente herramienta de contacto tanto para los psicoterapeutas como para el mundo. Por eso las personas asmáticas tienen un problema de relación y expresión en el mundo. En el centring equilibramos el sistema nervioso simpático y parasimpático. Está en relación con el endodermo el cual origina el metabolismo, la respiración, los sentimientos y las emociones. Algunos psicoterapeutas corporales lo vinculan con el Hara de los japoneses, otros con un depósito de impulsos primitivos y con el inconsciente del psicoanálisis. El tercer y último elemento de esta triada es el facing o capacidad de confrontarse con uno mismo y con el otro. Se relaciona con el ectodermo y por ende con todo el sistema nervioso, con lo cognitivo y los órganos de los sentidos. Es la capacidad de poder integrar lo que percibimos del mundo, la capacidad de hablar y de pensamiento. Tiene que ver con las imágenes restrictivas, como por ejemplo una persona que ha sufrido un trauma y este permanece inconsciente o incomunicado y escondido al mundo exterior.
Cuando estas tres corrientes se bloquean y no fluyen de manera natural generan síntomas o enfermedades que son siempre de tipo psicosomático. También se pueden observar bloqueos psicocorporales en las tres áreas de la conducta. Por ejemplo un bloqueo en la corriente de vida ligada al enraizamiento se materializa en alguien que no es capaz de estar con los pies en la tierra, que piensa, intelectualiza y sueña en exceso. Estos bloqueos provocan unas estructuras corporales determinadas y una manera de pensar, actuar y sentir particular que se corresponde con la llamada “estructura del carácter” de los reichianos y bioenergéticos, con los “estilos” de algunos psicoanalistas o con los “eneatipos” de Claudio Naranjo. La manera cómo se organizan e integran estas tres corrientes en cada persona forma su punto de singularidad energética, base de su individualidad y su sentido como ser humano.
La reintegración psicoterapéutica del paciente se facilita por medio de la liberación de la respiración, tonificación a través de ejercicios físicos emocionales (al igual que la Bioenergética), enraizamiento, o el centramiento en el Hara. Se utiliza también el toque terapéutico, la expresión de necesidades, sexualidad, emocionalidad, límites y vinculos con el otro. Una de las bases del trabajo en la Biosintesis es la búsqueda de puentes entre lo sano y lo patológico, entre la parte sana de la psiquis y lo neurótico, entre lo saludable a nivel fisico y la zona acorazada, de esta manera se crea un campo organizacional adecuado para la integración y la reorganización de las corrientes de vida. Es como encontrar un lugar seguro donde el paciente puede ser él mismo. El lugar físico seguro para llevar a cabo esta integración es en principio el consultorio con el psicoterapeuta o en un contexto de psicoterapia grupal. Se provoca así en el paciente una capacidad de recuperar su espontaneidad y su fuerza de autocuración (homeostasis). Es la energía de Eros que hablaba Freud. Siendo Tanatos la fuerza opuesta que conduce a lo neurótico o la enfermedad, al cambiar de sentido y ser comprendida, concientizada, y su corriente canalizada, conduce a la curación y a la rearmonización de la persona.
Durante un proceso psicoterapéutico en Biosintesis, el paciente aprende a darse cuenta de su carácter, sus corazas corporales y su resonancia con el mismo y con el mundo. Entendiendo este proceso y viviendolo con una presencia activa se hace un trabajo formativo del que también nos habla Keleman en su psicología formativa. Los humanos podemos transformar nuestro comportamiento emocional dado en posturas y hábitos inconscientes, refinando y repitiendo movimientos corporales de una manera diferente a como lo hacemos, esto requiere un mayor desarrollo de la corteza cerebral, relacionado con nuestra evolución como seres humanos.
La Biosintesis como psicoterapia es un campo muy amplio de posibilidades que permite un ampliación muy grande de la consciencia. Y da énfasis a las cualidades presentes en el cliente, así como la función de la resonancia, de la presencia orgánica y del encuentro terapéutico.
La Biosíntesis es una terapia de proceso que acepta la manera única del individuo y el espectro de varios caminos de evolución, reconociendo la multidimensionalidad del ser humano, es una forma de autodesarrollo y autoregulación, basada en el proceso formativo que puede ser usada con la población en general con respecto a la prevención de neurosis: escuelas, grupos de padres, grupos de mujeres, grupos de gestantes, grupos de tercera edad, relación madre-niño en los primeros momentos de vida, trabajo institucional, entrenamiento en empresas, etc. Como forma de psicoterapia, ha sido utilizada con pacientes neuróticos, psicosomáticos y borderlines. Se trabaja tanto de manera individual como en grupo, según la necesidad interna del cliente.
Hoy en día es reconocida por el European Wide Committee de la European Association of Psychotherapy (EAP) como una modalidad científica de psicoterapia, por la European Associacion of Body Psychotherapy, United Stated Association for Body Psychotherapy, entre otras.

“Todo el trabajo de proporcionar ‘firmeza’ al cuerpo a través del trabajo en relacion a lo postural, vivencias de estrés, liberación catártica de emociones bloqueadas, tiene su valor. Pero solo trabaja la firmeza externa. Necesitamos profundizar y enriquecer ese proceso, dando atención a la manera como la persona construye su espacio o organiza su tiempo, que percepción tiene de su capacidad de formarse a través de una participación más intensa en su propio proceso. Necesitamos ayudarla a hallar su ‘firmeza’ interior, su esencia, su fuente de donde brota la energia curativa, que tiene el poder de integrarla nuevamente, no importa cuan condicionada este la persona o no, es ayudarla a sentirse viva.” David Boadella – Es fundador y director del Centre for Biosynthesis International (Switzerland), fué  el fundador y  presidente de la Asociación Europea de Psicoterapia Corporal durante muchos años. Es el director de la revista “Energy and Character”. Es autor de muchos libros de Psicoterapia Corporal. En los años 80 llevó la Biosíntesis a más de 20 países. Actualmente es “Chairman” de la Comisión de Validación Científica de la Asociación Europea de Psicoterapia, empeñandose en la validación científica de la Psicoterapia Corporal y, en particular, de la Biosíntesis en  Suiza y en  Europa.

Gerardo Provenzano Bonilla
Psicólogo – Psicoterapeuta Corporal

Abril 25, 2009

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Resonancia e interferencia

El concepto de resonancia en la psicoterapia corporal significa lo que moviliza e interactúa profundamente en la relación  entre psicoterapeuta y paciente. Es  la relación vincular que se genera entre los electrones, protones y neutrones de una y otra persona a un nivel tan profundo donde no es necesario el lenguaje verbal. Para el paciente la resonancia en la relación significa estar en contacto con la posibilidad de “ser sanado” o “ser tocado por algo mágico”, ésto genera esperanza y  expectativas. El terapeuta resonante estará sólo en contacto con la doble presencia: consigo mismo  y con el otro sin más.  Esto es un acto chamánico, como el monje zen que solo se sienta a esperar sin esperar. Esta resonancia permite poder realizar un diagnóstico caracterial y estructural del paciente que con el correspondiente feedback le permitirá aumentar su resonancia consigo mismo y un contacto armónico con todos los personajes que luchan dentro de él.

La palabra resonancia fue utilizada en psicoterapia hace unos 30 años por David Boadella creador del sistema psicoterapéutico llamado Biosíntesis (Saber Alternativo nº 15). Este concepto fue usado como el campo organizador entre dos personas. Sin este campo no se produce la llamada homeostasis y la sanación. La perdida de homeostasis es la interferencia o la enfermedad, el cuerpo y la mente tendrían que recuperar ese equilibrio homeostático perdido para poder tener resonancia.  Homeostasis es la estabilidad conservada por el cuerpo, según la definición del fisiólogo Walter Cannon (1939),  es un estado que puede variar, pero es relativamente constante. Este concepto fue usado también en psicoterapia por Fritz Perls, creador de la psicoterapia gestáltica, la homeostasis es la base del  proceso de autorregulación organísmica, el cual es el que nos permite el contacto. Sin el contacto no existe la resonancia.

Para el psicoanálisis, tan poco de moda y tan útil en esta sociedad de estímulos rápidos, iluminación en un año y consumo sin medida, el contacto con otra persona (casi totalmente verbal) es transferencia. La transferencia es el proceso de relación entre dos personas.  Según S. Freud en sus inicios la transferencia no es más que un caso particular de desplazamiento del  amor de una representación a otra. Es la misma relación existente entre médico-paciente, maestro alumno, vendedor-comprador, psicoterapeuta-paciente. Años más tarde, Freud estudia la influencia de cómo fue en esa persona la relación infantil con los padres y como ésta relación se proyecta en otros contextos diferentes de adulto. Tiempo después llegó a la conclusión que es el terreno de la cura psicoanalítica el lugar donde algo cambia en esa relación.  Quizás por ésto los pacientes ansiosos no aceptan esta gran  labor psicoterapéutica llamada psicoanálisis. La cura neurótica real es muy lenta y  para acceder a la esencia se necesita muchos años de psicoterapia sólo con la palabra.

W.  Reich va más allá y plantea  la transferencia a nivel corporal es la identificación vegetativa. Se trata de  la capacidad de sentir el psicoterapeuta en su propio cuerpo los bloqueos que están acorazando al otro. Esta identificación vegetativa, más cercana a la resonancia, no es otra cosa que la transferencia orgánica dada en los primeros meses del niño, la cual es energética, vibratoria, somática, emocional y preverbal. A partir de aquí es donde se marca la estructura del carácter o eneatipo de la persona.

Stanley Keleman en su Psicología Formativa nos habla de resonancia somática como una relación biológica entre dos personas. “La terapia consiste en ayudar a  los pacientes a formarse en relación a los demás y a sí mismos. Al comienzo de la terapia, el terapeuta está ahí para el paciente. Es tarea de los dos el crear un comportamiento adulto para disminuir el neurótico. En las primeras etapas, la terapia se asemeja a las etapas de asistir y cuidar. Los pacientes aprenden a manejar los mecanismos para hacerse más adultos y el terapeuta es quien vela para que esto suceda. Cuando el paciente dispone de los instrumentos con los que trabajar su problema, discuten la situación con el terapeuta y les corresponde entonces actuar como adultos en esas situaciones, desempeñando el terapeuta el papel de compañero mientras ellos forman al adulto maduro y reorganizan sus dificultades”.(S. Keleman)

En el Análisis Bioenergético el psicoterapeuta se mueve desde la transferencia para conocer el carácter del otro. Se ayuda al paciente completando espacios afectivos de carencia cumpliendo el rol de madre, padre, amigo, maestro o cualquier otro señalando las interferencias. Se  completan así las etapas importantes de su desarrollo y evolucionando en su estructura del carácter o eneatipo.  Esta alianza o relación terapéutica permite al paciente no limitar sus logros a la hora de consulta, sino que implica,  que el paciente pueda trasladar sus vivencias positivas de la sesión-relación a su vida cotidiana. Hoy en día, el Análisis Bioenergético, trabaja a un nivel más transpersonal y no solo actúa en la transferencia sino también en la resonancia o el contacto con el Core.

Cuando se da la interferencia se crea un proceso de enfermedad que puede ser psicosomático o solamente una pérdida de contacto con las funciones vitales sanas. Aquí es cuando los vínculos esperanzadores y amorosos de la psicoterapia resuenan en los personajes del paciente. A través de este vínculo la persona volverá a recuperar su pulsación saludable, recuperando la capacidad de la persona para tener un equilibrio entre  los tres tipos de amor que plantea C. Naranjo, el amor a uno mismo o eros, el amor a los otros o compasión y el amor a lo transpersonal o respeto a lo cósmico.

R. Laing, el gran precursor de la antipsiquiatría, propone “el trabajo (en psicoterapia) no es algo que un terapeuta le hace a un paciente, sino el estudio de las formas de estar juntos, con esa persona de manera tal que esta persona pueda estar junto a otras” y esto implica estar con el otro en resonancia sin nada que interfiera en la sesión terapéutica. A veces me encuentro con pacientes que detienen la sesión para atender su teléfono móvil y mi pregunta interior es ¿cómo esta persona se distrae y provoca una interferencia o interrupción de si misma con algo tan simple cómo su teléfono? Algunas veces se lo exteriorizo con ironía o me río de la situación sin más,¿será qué esa persona siempre se interfiere a si misma con algo tan simple y perturbador en su vida?

D. Boadella describe con mucha precisión el pasaje de la interferencia a la resonancia. Para que la persona entre en resonancia con el terapeuta sin interferencia es importante contactar con la esencia (el Core) de ambos en la relación. Así se puede llegar a la resonancia, la cual implica la recuperación del presente en el cuerpo y del ritmo interno.

“La resonancia somática de las manos, de la voz y la presencia del psicoterapeuta es el campo organizador en el que tiene lugar el proceso formativo de re-integración de cuerpo, mente y espíritu” (D.Boadella)

Gerardo Provenzano Bonilla

Psicólogo – Psicoterapeuta Corporal