El Carácter y la psicoterapia octubre 13, 2008
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Estudiar al ser humano es confrontarse al carácter. Aunque los detractores del estudio caracterológico nos planteen que es encasillar al ser humano a partir de lo patológico, que se olvida la vivencia. Que es muy difícil salir del carácter en el cual el psicoterapeuta nos ha encasillado, que el carácter no es objetivo o imposible de estudiar por el método científico.
A través de los tiempos la filosofía y la medicina se han comprometido con el “conócete a ti mismo” de Sócrates, no solo como una búsqueda occidental de autodescubrimiento sino como una forma (y fondo) de diagnosticar las enfermedades. En realidad, todos somos diferentes, aunque como animales humanos cumplamos determinadas características en común. A través de los tiempos nuestra educación como animales humanos, ha sido muy diferente según la ideología dominante y el lugar donde la persona vive.
El carácter se puede definir desde el aspecto somático y desde el aspecto psicológico, aunque en el fondo sea lo mismo. N. Totton y M. Jacobs plantean que dentro del estudio del carácter y los tipos de personalidad hay varias formas antagonistas de estudiarlos como pueden ser las formas descriptivas versus las causales, las abiertas y cerradas, las firmes y las inestables, las corporales y las mentales, las patológicas y las estilistas, las directivas y las permisivas.
El término carácter procede del griego “charakter” que significa esculpir, grabar: algo que permanece estable y que perdura, que es habitual y ordinario. El término carácter no tiene un sentido positivo, ni negativo, al igual que la definición numérica del eneagrama de G. Gurdjieff o la reestructuración de O. Ichazo y de Claudio Naranjo. Es solamente una manera característica de actuar en la vida, es la trampa del ego que en algún momento nos fue útil y ahora es un obstáculo.
Si vamos atrás en el tiempo, Hipócrates y su discípulo Galeno ya definían lo que es carácter por el humor prevaleciente en el cuerpo y los elementos cósmicos que influían en su desarrollo. A Galeno le debemos la distinción entre los tipos flemático, colérico, sanguíneo y melancólico.
Otras tipologías usadas desde el ámbito de lo bioquímico, lo anatómico y lo fisiológico y lo temperamental son las de E. Kretschmer o las de W. Sheldon. Originariamente el carácter se centraba en el estudio de lo patológico, para luego de crearse el psicoanálisis poder definir la así llamada salud.
A S. Freud se le debe el haberse apartado de las formas estáticas de definir el carácter y haber iniciado el estudio real en pacientes de forma dinámica. Teniendo como base los impulsos fisiológicos en el modo de hacer, sentir y pensar de la persona. Definiendo el punto de vista en el cual el hombre es impulsado por fuerzas irracionales o inconscientes. Esto provoca un cambio en la ideología médico dominante. Esta revolución llamada psicología dinámica y profunda (antes que psicoanálisis) fue el nacimiento de las actuales definiciones del carácter. Además de hoy conducirnos a definiciones caracteriales como las de Jung, Adler, Sullivan, Reich, Horney, Lowen, Keleman y Fromm, entre otros.
Freud, junto a uno de sus colaboradores K. Abraham, desarrollaron la caracterología que tiene como base la teoría freudiana del desarrollo psicosexual, en esta las reacciones de la persona están determinadas primariamente por la manera en que la libido (energía) está organizada.
W. Reich define el carácter como una defensa psicosomática, como una alteración crónica del si mismo (o el Yo freudiano). La persona reacciona con formas características y previsibles que hacen al Yo protegerse de los peligros reales o imaginarios con un conjunto de reacciones automáticas llamadas coraza. Esta coraza no solamente protege a la persona del mundo exterior sino también de sus propios deseos, impulsos e instintos. En psicoterapia esto se observa muy claro: el paciente desea algo e inmediatamente se dispone a no conseguirlo de todas las maneras posibles (resistencias, somatizaciones, etc). Reich observa en el cuerpo como funciona este proceso: “todas las experiencias vividas en el pasado de la persona fueron corporalizadas en el presente como una actitud caracterial. El carácter de una persona es la suma total de todas sus experiencias pasadas”
También apunta, al igual que F. Perls (gestalt), que el carácter mismo es una enfermedad, no solamente por la estructura en si misma sino por la energía que consume mantener esa coraza caracterial. Para Perls una persona con carácter es una persona con una manera rígida de vivir, con muy poca variedad de responder al mundo exterior y a sus propias necesidades. Esto hace que sea una persona predecible, en cambio las personas que son capaces de revisar su vida cada segundo pueden jugar cualquier rol (carácter) y ser impredecibles.
J. Conger, un psicoterapeuta post-reichiano propone: “el carácter es la caparazón donde la energía queda olvidada, y como tal nos provee una casa; pero al crecer, el caparazón se convierte en una casa demasiado pequeña”
Para C. Naranjo: “el carácter es un residuo de nuestras estrategias infantiles por conseguir amor que no nos llegó naturalmente en un mundo de escasez”. Es una manera de actuar, pensar, sentir y vivir que ha sido condicionada por nuestra infancia.
Cuando A. Lowen y J. Pierrakos crean el análisis bioenergético intentan acomodar la teoría reichiana a la psicología del yo norteamericana vigente en ese momento. Para Lowen el carácter es una forma estructural muscular, rígida, crónica, formada en su historia personal temprana (inconsciente generalmente) que limita o bloquea el flujo energético. Es como un camino predecible para hacer algo, para evitar los peligros internos y externos. Lowen define cinco formas básicas de tipos psicológicos (que nunca están puros) relacionados con el aspecto general del cuerpo, la respiración, el uso de la energía vital, las corazas musculares y nuestra historia personal. Cada carácter se distingue de los demás, aunque ninguno es puro. Conviene avisar que al igual que cualquier otra clasificación, son solo posiciones defensivas y trampas egoicas del ser humano, y no existen dos personas que sean iguales. Estos caracteres son el esquizoide, el oral, el masoquista, el psicopático y el rígido. Esta tipología caracterial es solo un mapa y no el territorio del ser humano. Al igual que otras clasificaciones de psicoterapias post-reichianas, humanistas, junguianas, medicina china y eneagrama; son solamente mapas en el acompañamiento a la persona. Lo que hace la psicoterapia es ayudar a confrontarse con uno mismo, con la propia realidad, con las trampas del ego, para poder así desprenderse de lo ilusorio, del maya de los budistas. Lo real es la profundización del si mismo, del YO, el desorganizar lo organizado y fijo (psicología formativa de S. Keleman). Es adentrarse en la profundidad de las capas de la cebolla para arribar al centro del corazón (Lowen) o CORE (centro de la energía vital de la corenergética de Pierrakos)
Como N. Totton, (psicoterapeuta post reichiano) nos plantea: “el desafío permanente en psicoterapia es renovar el proceso, volver al núcleo (personalidad primaria o CORE), a la simplicidad, a la naturalidad, a la libertad
Dic- 2006
Gerardo Provenzano Bonilla
Psicólogo – psicoterapeuta
Presidente de Asoc. de Artes Psicocorporales
Miembro Asoc. Española de Psicosomatoterapias
Impermanencia septiembre 14, 2008
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Impermanencia es la consciencia de que hoy estamos vivos y mañana podemos dejar de estarlo.
Impermanencia es el estado de todas las cosas vivas del reino animal, vegetal y mineral.
Impermanencia es la idea del cambio constante y el no aferrarnos a las personas y a los objetos.
Impermanencia es saber que todo pasará y no durará para siempre.
Impermanencia es la dura consciencia de nuestra propia muerte.
“Tan desesperadamente deseamos que todo siga como está, que hemos de creer que las cosas siempre continuarán igual. Pero eso es solo una ficción. Como tan a menudo comprobamos, las creencias tienen poco que ver con la realidad. En nuestra mente, los cambios siempre equivalen a pérdida y sufrimiento. Y cuando se producen, siempre procuramos anestesiarnos en la medida de lo posible. Damos por supuesto, tercamente y sin ponerlo en tela de juicio, que la permanencia proporciona seguridad y la impermanencia no”
Sogyal Rompoché
Nada dura para siempre
Ni las cosas; ni las relaciones de parejas, de amigos, de amantes, de padres a hijos (y a la inversa); ni el trabajo; ni la enfermedad física; ni nuestras trampas mentales; ni nuestra casa; ni nuestra ropa, casa o coche que tenemos ahora. . .
Todo cambiará
Aunque queramos no podemos ducharnos con la misma agua que ya hemos usado, como decía Heráclito es imposible bañarse dos veces en el mismo río, o en las mismas aguas. Todo cambia y fluye de forma continua y nosotros, simples humanos, no podemos hacer nada para detener ese proceso.
“ Imagina toda la gente viviendo en el ahora” John Lennon
Para la mayor parte de las personas es imposible vivir en el ahora, siempre estamos centrados en el pasado o haciendo planes de futuro, cuando el minuto que estamos viviendo ahora, se nos escapa de las manos, como arena entre los dedos.
Al ser lo impermanente la base de nuestra vida aceptemos los duelos, las desapariciones de personas que amamos, el fin de las relaciones, la pérdida de objetos, todo cambia. Nuestro cuerpo no es el mismo que hace cinco años atrás. Nuestra mente no es igual que hace cinco minutos, el hecho de estar leyendo este texto ya la ha cambiado. No somos los mismos. Aceptemos este cambio, adaptándonos a lo nuevo, a lo que la vida nos presenta. No somos los mismos que cuando fuimos niños, ni seremos los mismos el día de nuestra muerte. Nuestras células se renuevan en el cuerpo cada siete años, y algunas cada siete segundos, como vamos a ser los mismos si nuestro cuerpo está cambiando de forma continua?
“La existencia nuestra es tan pasajera como las nubes de otoño. Observar el nacimiento y la muerte de los seres es como contemplar los movimientos de un baile. La vida entera es como un relámpago en el cielo, y se precipita a su fin como un torrente por una empinada montaña” (Texto Budista)
Demos-nos (a nosotros mismos) la oportunidad de desprendernos y abandonar los viejos conceptos, conductas repetitivas, obsesiones, dolores, amores, odios, y todo lo que tenemos ahora. Como una manera de comenzar a cambiar… sin esperar al año entrante. Está en nuestras manos… por lo menos el intento…al comienzo.
“Casi nunca nos damos cuenta de que podemos suprimir cualquier cosa de nuestras vidas en cualquier momento y en un abrir y cerrar de ojos” (Viaje a Ixtlán- Carlos Castaneda)
Gerardo Provenzano Bonilla
Diciembre 2005