La madre


madre

 En estos tiempos de pandemia y crisis personales, vamos a reflexionar y sentir sobre el concepto de madre o mamá. Siguiendo el camino de los griegos y su mitología se nos hablal de Gea, la madre de todas de la Tierra originaria de todas las cosas. Aunque Afrodita y Venus en sus versiones griega y romana respectivamente son diosas de la fertilidad encarnan más que nada un amor  más vinculado con lo sexualizado y erótico que el propio amor compasivo que podría ser la palabra mamá en la lengua española. Fenareta fue la madre del filósofo griego Sócrates, ella era partera de profesión. Según Claudio Naranjo, Sócrates era un eneatipo 8, un carácter fálico narcisista para los neo-reichianos. Cuanta influencia tenía en este filósofo su carácter que decidió morir injustamente tomando cicuta, con una gran valentía y entereza. Aún así la influencia materna en Sócrates es muy clara, su método filosófico se llamó Mayéutica o sea el arte de parir…conocimientos. Cuanta dependencia tenía de su madre, Sócrates que después se reflejó en Jantipa su esposa mucho más joven, pero con mucho poder y mal carácter sobre el mismo Sócrates. Es importante destacar, en aquel momento de la historia griega, las mujeres estaban casi al nivel de los esclavos. O sea, en esa sociedad griega ni siquiera  se las tenía en cuenta, tenían un “no lugar”. Un lugar que parece vacío donde ni siquiera cumplen una función utilitaria, donde la mujer es esclava como en el teatro de su propia máscara. Algo que después fue lentamente cambiando hasta la sociedad postmoderna menos estructurada y aún con la tendencia patriarcal. Sócrates acabó repitiendo con Jantipa su relación materna, quizás esta fuese la causa de su deseo de muerte, al decidir aceptar una muerte injusta.

 La madre en tiempos modernos es el primer objeto sexual para el hijo, además del contenedor en su vida intrauterina y abandono de ese estado en el trauma del nacimiento. Volviendo a Sócrates cuanto deseo ha puesto Fenareta en su hijo para que este denominase a su metodología con la profesión materna. En el inconsciente de todos aún de un sabio fálico narcisista está grabado el discurso del deseo materno. Y este discurso no solamente está grabado en la psiquis sino también en el cuerpo. Nuestro cuerpo tiene que ver inclusive muscularmente con mamá. Recordemos que en las células musculares también están las emociones.

 Jacques Lacan nos hablaba de los estragos en la relación madre e hija, esto también podríamos extenderlo a la relación madre e hijo. Para Lacan el deseo materno interfiere siempre en una metáfora que suelo explicar bastante a mis pacientes. Nuestra existencia es como estar dentro de las fauces de un cocodrilo, y solo la incertidumbre de no saber cuando esa boca puede cerrarse por una emoción o deseo materno, crea emociones. Y crea estructuras corporales cronificadas. Solo el padre con su ley paterna puede colocar un palo fálico en la boca de ese cocodrilo que es mamá e impedir que cierre sus fauces y por lo tanto, nos digiera o nos tenga en su boca como un rumiante dando vueltas una y otra vez. Ese palo fálico tiene que ser de piedra para que no se rompa y no se desgaste con el paso de los años y pierda eficiencia. Ese padre para poder colocar ese palo fálico de piedra allí, tiene que tener un YO DESARROLLADO Y FUERTE (algo muy difícil en esta sociedad que vivimos hoy), ya que sino estará dominado por las fauces de su propia madre. Lo cual, no solamente creará un fracaso en la función paterna sino también en la relación con esa mujer cocodrilo, donde también abrirá las fauces para ése hombre, una vez engullido el hijo. Aquí se establecería con ese padre una relación donde ese padre dejaría de ser un hombre deseado por esa mujer narcisista y devoradora, para ser despreciado por ella.  Creando eso que Lacan llama “odioamoramiento” entre la madre y el hijo o hija.

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  Voy a tratar algunos estilos maternos donde algún@ va a sentirse identificad@ :

La madre fraudulenta es la dialéctica del engaño, da una versión engañosa a su conveniencia a cada uno de los hijos. Donde todas las versiones de un mismo relato se transforman a conveniencia de esa madre donde su objeto es mentir y manipular, inclusive a su pareja si este no mantiene la estructura de su Yo. Una película característica de este estilo materno es la dirigida por Bárbra Streisand “El príncipe de las mareas” del año 1991.

La madre que finge angustia y enfermedad generalmente histérica y somatizadora y más que nada una especialista en el arte dramático y en especial en el arte de la manipulación de las emociones del otro. Una película de Darren Aronofsky del año 2011 “Cisne negro” dónde la madre cumple esas características y el personaje principal sufre de un estilo narcisista psicopático característico de los 3 del eneagrama, en especial el conservación y el social.

La madre oracular es una madre que actúa como el texto predictivo en los programas informáticos, nos previene finalizando nuestros pensamientos de todo lo peor que podría sucedernos. Es una madre miedosa y ansiosa, rígida y controladora donde la predicción de lo negativo atrapa el inconsciente de quienes la rodean. Tiene todas las respuestas a lo que uno es y ha sido, y sabe todo sobre el o la otr@. Es como la esfinge en el mito de Edipo haciéndole preguntas que son imposibles de responder, ya que la respuesta está dada en la pregunta. Es la madre de Norman Bates en la película de Hitchcock “Psicosis” del año 1960.

La madre carente de deseo materno no tiene deseo ni amor por ese hijo que han traído al mundo por diversas circunstancias neuróticas y psicóticas de la historia personal de esa madre. Madres desmoronadas o madres de sacrificio cumplen este rol. Cumplen un papel y cuando pueden escapan del este rol materno. Hacen de los hijos por ese desamor, objeto de su voz y estructuran su superyo aunque desaparezcan de sus vidas. Un ejemplo es el personaje Erika, de de la película de Lisa Langseth “Hotell” del año 2013.

La madre fálica es entre todas la más saludable para tod@s de su entorno familiar sus hij@s, la más eficaz en su función de maternaje. Tiene amor compasivo o maternal o philia. Respeta la ley paterna, siente eros o amor sexual por su pareja y no pone tanto en juego su deseo de cerrar las fauces como las otras.

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La expresión más patologizada del rol materno lo encontramos en el cortometraje ruso del 2018 del director Alexander Bubnov, llamado “The cord” en relación a el cordón umbilical materno y del niño. Un pequeño fragmento de lo cual los psicoterapeutas escuchamos, sentimos y compartimos a diario a través de las palabras y los cuerpos de los pacientes. Intentando partir de una neurosis a un buen maternaje del cual muchas veces nos hacemos cargo con los pacientes.

Según Winnicott las funciones maternales más sanas de un “buen maternaje” son holding o sea sostener emocionalmente de manera apropiada a ese ser en toda su infancia. Dejando de lado sus propios deseos de cerrar sus fauces y disminuir la presencia paterna, la madre crea un entorno seguro o apego seguro a ese bebé. La expresión norteamericana la toma Winnicott de alguien que sostiene al bebé mientras la madre va a barrer o hacer otras cosas. Tiene un sentido de responsabilidad (capacidad de respuesta). Otra función es el handling o sea darle consciencia al niño de esa unidad psiquis y cuerpo a través de ese contacto inconsciente y corporal como es el arrullo, el canto, el contacto en el bañarse, las caricias amorosas, los abrazos y besos, son acciones tiernas y placenteras para ambos. Una madre con un eros centrado en su pareja y una philia hacia su hijo. La última función es la de presentarle objetos. Es mostrarle al niño objetos de esa realidad exterior que no conoce para que aprenda a tomar consciencia de su cuerpo y su Yo, la familia y su Yo. Lo irreal y lo real.

 Una madre suficientemente buena es una madre suficientemente empática y amorosa “dialogante” que permita vivir y sentir juntos al hijo o a la hija. Siempre desde un lugar de amor, siendo el bebé el que marca el ritmo y respetando sus deseos e intensidades emocionales. Donde el padre, coloque su falo de piedra a través del logos o sea de manera “reflexiva”, y sea un objeto de deseo y de amor de la madre, no solamente un proveedor de sostén económico o sostén de las neurosis y deseos maternos. Ya que ese padre tampoco se realizará ni se sentirá feliz en ese triángulo amoroso.

                                                                                 Gerardo Provenzano Bonilla

                                                                                                Julio / 2020

 

Tiempos de pandemia


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Sabemos que esta medida biopolítica y sus consecuencias sociales, psicológicas y económicas para la mayoría de los seres humanos no van tener buenas perspectivas. Se ha denominado a esta cuarentena como un aislamiento social, preventivo y obligatorio en la mayor parte del planeta. Sin entrar en detalles de donde ni como es el origen de esta pandemia o guerra biológico económica provocada por determinados intereses.  En este escrito solamente voy a realizar un diálogo con el lector de algunas consecuencias del aquí y ahora en el Yo psíquico de este estado de confinamiento y algunas de las opciones psicoterapéuticas.

Voy a usar como metáfora de la actualidad, el comic “El Eternauta” de Héctor Oesterheld y Solano López publicada por primera vez en 1957 en Argentina. El personaje Juan Salvo en un momento expresa “sentí un terror totalmente nuevo, un terror indecible, profundísimo, como que no era un simple terror de hombre, era el terror animal de mi especie, la especie humana”. Este terror provocará el miedo y este miedo creará algo traumático en todos sin excepciones en mayor o menor medida según nuestra capacidad de resiliencia. Para quienes no conozcan el concepto de resiliencia fue creado por Boris Cyrulnik y es la capacidad de una persona de sobreponerse a determinadas condiciones traumáticas.

Este sistema dominante ha decidido aislarnos unos de otros y restringir la libertad de circulación de los cuerpos. Creando un miedo al contacto corporal. En la gran mayoría del mundo se han restringido las libertades individuales. Quizás esto sea el principio de la gran vigilancia masiva a través del Big Data o el panóptico de un gran estudioso de la libertad, el poder y las estructuras sociales Michael Foucault, quién en los años 80 del siglo pasado, no se imaginaba que esto este sucediendo en el planeta.  Detrás del gran avance evolutivo en esta era de la tecnología, está un cierto desprecio por el ser único e irrepetible que somos. Cada uno de nosotros es un número más con una cierta funcionalidad en este sistema donde solamente los que poseen cierto poder político, social y económico o sea cierta utilidad para el “establishment” son importantes, aunque el virus no haga distinciones de clase ni de poder. “Cada uno de nosotros es miembro de esta especie humana y debe estar aislado para no contagiarse, ni contagiar a otros”. Este es el mensaje en algunos países como España y en otros, como Reino Unido o Brasil desarrollando la teoría darwiniana del poder de supervivencia de los organismos más fuertes.

 

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Este encierro forzado es una vuelta a la introspección, un retorno a mirar hacia nuestro interior más que hacia fuera y una oportunidad única de transformarnos a nosotros mismos y a lo social como no se ha dado en los últimos 50 años desde el mayo del 68 del siglo pasado. Este viaje hacia el interior si podemos aprovecharlo a nuestro favor y podemos adquirir el conocimiento del carácter esquizoide cuya mayor virtud es el conocimiento, la sensibilidad y la sabiduría. Este carácter puede llegar a tener todas las patologías a las cuales nos está llevando esta sociedad del control. entre ellas el aislamiento social, el desamor por lo vivo. Este tipo de estructura de la persona es un carácter bastante menos empático con el otro, en comparación con los demás caracteres. A través del miedo o del terror a los otros seres se aleja de las personas y decide mirar su propio interior, y solamente observar al exterior lo que le resulta interesante. Es un terror corporizado o incorporado que crea contracción y rigidez en el cuerpo, donde a partir de aquí el ser humano con angustia crónica sea más susceptible de manipular y controlar. Una angustia que no solamente está fuera sino también dentro. Y lo más importante no establece contacto con lo otro, con los otros cuerpos, ya que su ego le impide mirar más allá de sí mismo.

A nivel corporal es el clima perfecto para el sistema nervioso simpático donde el stress, la ansiedad y los síntomas psicosomáticos están al alcance de nuestra mano. Las distancias, los límites y separaciones con los demás humanos en esta cuarentena es todavía muy cercana para contagiarnos el virus. Un virus que para Wilhelm Reich sería nuestra “plaga emocional” por sus consecuencias a nivel neurológico. Esta plaga crea terror del contacto, pero detrás hay un deseo interno de establecer ese contacto otra vez. Algo así como el doble mensaje esquizofrénico de Gregory Bateson. Es como no soportar el contacto con la madre y desear aun así a nivel inconsciente volver al útero materno. Y ya sabemos que es imposible volver atrás en el tiempo (por ahora), salvo a través de nuestros recuerdos subjetivos. El carácter esquizoide de la psicoterapia corporal reichiana está dominado por la avaricia de la acumulación de conocimiento, ya que el conocimiento es poder existir. Un poder muy manifestado donde para vivir esta cuarentena, en la sociedad actual lo patológico desarrolla en algunas personas la acumulación de comida, papel higiénico y la compra de manera compulsiva a través de lo virtual. Dejando de lado, la posibilidad de sentir o pensar las necesidades de empatía social, la otredad, como lo denomina Byung Chul Han. La rigidez del mensaje dado por los poderes fácticos es que no solamente el virus es nuestro enemigo “para combatir” como se escucha en medios sino también al otro con sus emociones, pensamientos y corporalidad. Para esta patología introyectada, hay una necesidad el desconfiar y controlar al otro. Y todo el conocimiento, desconocimiento y objetos de consumo acumulados alejan a esta persona de lo más profundo: su corazón.  Por ende,  se deja de lado la invitación a sentir compasivamente y empáticamente al otro de verdad. La patología de la frialdad, del desamor a uno mismo y a los otros crea límites y distancia corporal. que socialmente está éticamente y obligatoriamente establecido como una norma, fomentando este estado de enfermedad y paranoia social.

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El terror del contagio genera que nos separemos del otro, y solo podamos establecer contacto a través de lo visual como observadores de ese otro, sin ni siquiera hablarle y observándolo con desconfianza. Solo podemos hablar con quienes viven con nosotros o a través de medios tecnológicos. Animales aislados y controlados en un zoo que es el planeta y con un poder superior que vigila todos nuestros movimientos a través del microchip que es nuestro teléfono móvil, un anexo más de nuestro cyborg. Eso que somos ahora, mitad humanos mitad tecnología.  Y tengamos en cuenta que nuestro cuerpo es el límite con el otro y con lo otro. Es el límite entre lo público y lo privado.

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Esta crisis es una oportunidad de romper esto internamente, de rebelarnos contra lo que el sistema nos quiere imponer con ese juego de información y desinformación. En esta realidad donde todo parece un juego alienante, un mensaje esquizofrénico para que solamente lo soporten determinadas estructuras de personalidad. El personaje Juan Salvo de El Eternauta” nos dice ahora no es tiempo de odiar, sino de luchar”. Y esta lucha no es únicamente con lo exterior sino con uno mismo. Quizás es la opción de ejercer nuestro poder del verdadero YO, no el falso Yo que nos determina lo cotidiano. Es la oportunidad de romper la pasión de la envidia organizada de determinados países como España con su polaridad heredada desde la época franquista, de denunciar a una persona al sistema de vigilancia porque está caminando, haciendo ejercicio y respirando. Y otros como Reino Unido o Brasil desarrollando la teoría darwiniana del poder de supervivencia de los organismos más fuertes. En ambos casos dejando de lado la capacidad de conexión de rizoma (Deleuze) en la cual somos todos partes de lo mismo, de la misma consciencia. Con lo cual es la posibilidad de desarrollar la cooperación, los vínculos y la solidaridad, y el amor y respeto al planeta donde vivimos, en esa raíz rizomática que está en constante conexión. Oesterheld nos plantea en “El Eternauta”: el único héroe válido es el héroe “EN GRUPO”, nunca el héroe individual, el héroe sólo”

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En la antigua mitología griega, Dionisos es el dios griego del vino, la fiesta y la alegría y Apolo es el dios del orden, de la razón, del control. Estos dioses están en una especie de armonía y equilibrio en la sociedad griega según Friedrich Nietzsche, es el yin y el yang del Taoísmo, y es síntoma de salud física y psíquica. El desarrollo de Dionisos, esa parte infantil socialmente reprimida en este tiempo de pandemia, que es el asombro, el deseo, el contacto con nuestro cuerpo, con nuestra pasión dominante. Al mismo tiempo, dejando que Apolo el orden, la disciplina, el perfeccionismo, establezcan una serenidad meditativa para poder sostenernos en este presente continuo. Aunque estamos acostumbrados a que lo gobernado por lo apolíneo, la lógica, lo científico y la razón es lo aparente. Y sean unas grandes ficciones que se han creado para sostener nuestras carencias emocionales.  Y hacer desaparecer esa parte dionisíaca pasional, sexual y “disruptiva” que ocultamos y se reprime en lo inconsciente. Lo dionisíaco es sentir al otro como parte de nuestra especie como lo hacen los niños y lo apolíneo es observar con atención todo lo que nos están obligando a que suceda tanto dentro de nuestro cuerpo como fuera de nosotros mismos.

APOLO+DIONISIO+LA+VIDA+SI+Equilibrio+Expresión+Terror+Realidad+NO

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Nietzsche también nos decía que hay una moral de señores y otra de rebaño, y no tenía nada que ver con las clases sociales. La moral de esclavos es la base de lo apolíneo y la moral de señores es la capacidad de vivir la vida o sea lo dionisíaco. Esta metáfora es que la moral de rebaño es la moral del miedo, de la influencia de “la doctrina del shock” de Naomi Klein, de la “plaga emocional” reichiana, del impulso de muerte de Freud, del dios Apolo, de las contracciones corporales cronificadas en cuerpos neurotizados a través de la historia familiar y lo social. Y es tan débil esta estructura del ser humano que no necesita nada para ser dócil, descartable y domesticado por lo que nos establecen (nuestros padres, nuestro padre estado, las corporaciones). En cambio, la moral de señores es la moral del niño que las traducciones le llaman el superhombre, este niño que se permite sonreír y sentir el placer y el AMOR. Que conoce nuestra interrelación, que todos somos un rizoma (Deleuze) y que tenemos alegría de vivir, capacidad de juego, de poder contactar los cuerpos a través del sexo o de un abrazo de amor para poder desarrollarnos en libertad, y continuar evolucionando como especie. Por eso este retiro obligado, aunque genere angustia es una oportunidad increíble de conocer nuestro niño interior en libertad y desarrollar no solamente lo que nos im-presion-a” (hace presión hacia dentro o crea hacia el interior) desde fuera como puede ser el estudiar, leer, ver películas o series, escuchar música, visitar museos on line, y todo lo posible que es muy variable en esta era tecnológica. Sino también, voy a inventar una palabra, para expresion-ar(hace presión hacia fuera o crea hacia el otro) que es poder darle juego a nuestra creatividad y permitirnos jugar a todo aquello que habíamos deseado y la sociedad vertiginosa del consumo no nos daba el permiso paterno para poder hacerlo. Este jugar puede ser meditar, escribir, pintar, hacer ejercicio, estirarnos, observar nuestros sueños, bailar, tocar música y todo lo que salga de nuestro deseo o nuestro interior. Ya que es parte del Amor hacia nosotros mismos, algo olvidado en estos tiempos. En este espacio del presente el crear algo nuestro hacia el exterior es una posibilidad y si somos capaces de superar ansiedades, miedos y la angustia de estar con nosotros mismos, y dentro de ese auto-conocernos desarrollar lo dionisíaco en equilibrio con lo apolíneo en nosotros.  Algo que solamente se lograría internado durante un cierto tiempo en algún marco religioso de cualquier tipo como los monjes de clausura católicos o monasterios budistas o alguna maratón de psicoterapia intensiva o con algún chamán en el desierto. Es un retiro obligado espiritual de connotaciones muy especiales para profundizar en lo que decía Sócrates “una vida sin examen no merece la pena ser vivida”.  Donde podemos contactar con esa fuerza interior que es nuestro DESEO, no el deseo de nuestros padres, lo social o algo que nos dicte un ser o entidad exterior. Sino el contacto con nuestro YO profundo, nuestra energía orgónica o nuestra esencia. Esto será parte de nuestra creatividad y expresión como seres únicos e irrepetibles.

 

                                                       Gerardo Provenzano Bonilla

                                                                       Abril/2020

 

 

Descargar comic “El Eternauta” – 

          http://howtoarsenio.blogspot.com/2010/12/el-eternauta.html

El coronavirus y la doctrina del shock – Naomi Klein


Reportaje a Naomi Klein autora de “La Doctrina del Shock” y “No Logo”

«El shock es realmente el propio virus. Y ha sido manejado de una manera que maximiza la confusión y minimiza la protección». Naomi Klein analiza cómo el gobierno de EE.UU. y de los países aliados en acuerdo con las elites globales explotarán la pandemia.

La periodista Naomi Klein, autora de libros como No Logo y La doctrina del shock, analiza en esta entrevista con Vice las especulaciones en torno a la pandemia, el rol de Estados Unidos y cómo salir de la emergencia diaria para pensar más acá de la vida.

VICE: Empecemos con lo básico. ¿Qué es el capitalismo del desastre? ¿Cuál es su relación con la «doctrina del shock»?

La forma en que defino el «capitalismo de desastre» es muy sencilla: describe la forma en que las industrias privadas surgen para beneficiarse directamente de las crisis a gran escala. La especulación de los desastres y de la guerra no es un concepto nuevo, pero realmente se profundizó bajo la administración Bush después del 11 de septiembre, cuando la administración declaró este tipo de crisis de seguridad interminable, y simultáneamente la privatizó y la externalizó – esto incluyó el estado de seguridad nacional y privatizado, así como la invasión y ocupación [privatizada] de Irak y Afganistán.

La «doctrina del shock» es la estrategia política de utilizar las crisis a gran escala para impulsar políticas que sistemáticamente profundizan la desigualdad, enriquecen a las elites y debilitan a todos los demás. En momentos de crisis, la gente tiende a centrarse en las emergencias diarias de sobrevivir a esa crisis, sea cual sea, y tiende a confiar demasiado en los que están en el poder. Quitamos un poco los ojos de la pelota en momentos de crisis.

VICE: ¿De dónde viene esa estrategia política? ¿Cómo rastrea su historia en la política estadounidense?

La estrategia de la doctrina del shock fue una respuesta al programa del New Deal por parte de Milton Friedman. Este economista neoliberal pensaba que todo había salido mal en USA bajo el New Deal: como respuesta a la Gran Depresión y al Dust Bowl, un gobierno mucho más activo surgió en el país, que hizo su misión resolver directamente la crisis económica de la época creando empleo en el gobierno y ofreciendo ayuda directa.

Si usted es un economista de libre mercado, entiende que cuando los mercados fallan se presta a un cambio progresivo mucho más orgánico que el tipo de políticas desreguladoras que favorecen a las grandes corporaciones. Así que la doctrina del shock fue desarrollada como una forma de prevenir que las crisis den paso a momentos orgánicos en los que las políticas progresistas emergen. Las elites políticas y económicas entienden que los momentos de crisis son su oportunidad para impulsar su lista de deseos de políticas impopulares que polarizan aún más la riqueza en este país y en todo el mundo.

VICE: En este momento tenemos múltiples crisis en curso: una pandemia, la falta de infraestructura para manejarla y el colapso del mercado de valores. ¿Puede esbozar cómo encaja cada uno de estos componentes en el esquema que esboza en La Doctrina del Shock?

El shock es realmente el propio virus. Y ha sido manejado de una manera que maximiza la confusión y minimiza la protección. No creo que eso sea una conspiración, es sólo la forma en que el gobierno de los EE.UU. y Trump han manejado -completamente mal- esta crisis. Trump hasta ahora ha tratado esto no como una crisis de salud pública sino como una crisis de percepción, y un problema potencial para su reelección.

Es el peor de los casos, especialmente combinado con el hecho de que los EE.UU. no tienen un programa nacional de salud y sus protecciones para los trabajadores son muy malas (N.T: por ej. la ley no instituye el pago por enfermedad). Esta combinación de fuerzas ha provocado un shock máximo. Va a ser explotado para rescatar a las industrias que están en el corazón de las crisis más extremas que enfrentamos, como la crisis climática: la industria de las aerolíneas, la industria del gas y el petróleo, la industria de los cruceros, quieren apuntalar todo esto.

VICE: ¿Cómo hemos visto esto antes?

En La Doctrina del Shock hablo de cómo sucedió esto después del huracán Katrina. Grupos de expertos de Washington como la Fundación Heritage se reunieron y crearon una lista de soluciones «pro mercado libre» para el Katrina. Podemos estar seguros de que exactamente el mismo tipo de reuniones ocurrirán ahora, de hecho, la persona que presidió el grupo de Katrina fue Mike Pence (N.T: el que ahora preside el tema del Coronavirus). En 2008, se vio esta jugada en el rescate de los bancos, donde los países les dieron cheques en blanco, que finalmente sumaron muchos billones de dólares. Pero el costo real de eso vino finalmente en la forma de programas extensivos de austeridad económica [más tarde recortes a los servicios sociales]. Así que no se trata sólo de lo que está sucediendo ahora, sino de cómo lo van a pagar en el futuro cuando se venza la factura de todo esto.

VICE: ¿Hay algo que la gente pueda hacer para mitigar el daño del capitalismo de desastre que ya estamos viendo en la respuesta al coronavirus? ¿Estamos en mejor o peor posición que durante el huracán Katrina o la última recesión mundial?

Cuando somos probados por la crisis, o retrocedemos y nos desmoronamos, o crecemos, y encontramos reservas de fuerzas y compasión que no sabíamos que éramos capaces de tener. Esta será una de esas pruebas. La razón por la que tengo cierta esperanza de que podamos elegir evolucionar es que -a diferencia de lo que ocurría en 2008- tenemos una alternativa política tan real que propone un tipo de respuesta diferente a la crisis que llega a las causas fundamentales de nuestra vulnerabilidad, y un movimiento político más amplio que la apoya (N.T: Naomi Klein apoya a Bernie Sanders en las internas estadounidenses).

De esto se ha tratado todo el trabajo en torno al Green New Deal: prepararse para un momento como este. No podemos perder el coraje; tenemos que luchar más que nunca por la atención sanitaria universal, la atención infantil universal, la baja por enfermedad remunerada, todo está íntimamente relacionado.

VICE: Si nuestros gobiernos y la élite mundial van a explotar esta crisis para sus propios fines, ¿qué puede hacer la gente para cuidarse unos a otros?

«Yo me ocuparé de mí y de los míos, podemos conseguir el mejor seguro privado de salud que haya, y si no lo tienes es probablemente tu culpa, no es mi problema»: Esto es lo que este tipo de economía de ganadores pone en nuestros cerebros. Lo que un momento de crisis como este revela es nuestra interrelación entre nosotros. Estamos viendo en tiempo real que estamos mucho más interconectados unos con otros de lo que nuestro brutal sistema económico nos hace creer.

Podríamos pensar que estaremos seguros si tenemos una buena atención médica, pero si la persona que hace nuestra comida, o entrega nuestra comida, o empaca nuestras cajas no tiene atención médica y no puede permitirse el lujo de ser examinada, y mucho menos quedarse en casa porque no tiene licencia por enfermedad pagada, no estaremos seguros. Si no nos cuidamos los unos a los otros, ninguno de nosotros estará seguro. Estamos atrapados.

Diferentes formas de organizar la sociedad promueven o refuerzan diferentes partes de nosotros mismos. Si estás en un sistema que sabes que no cuida de la gente y no distribuye los recursos de forma equitativa, entonces la parte que acapara de ti se reforzará. Así que ten en cuenta eso y piensa en cómo, en lugar de acaparar y pensar en cómo puedes cuidarte a ti mismo y a tu familia, puedes hacer un cambio y pensar en cómo compartir con tus vecinos y ayudar a las personas que son más vulnerables.

Fuente de la entrevista en inglés: Vice

Versión en castellano: Cubadebate. Editada por Rebelión.